Por ANDRES GIMENEZ – Tras días difíciles, los alumnos volvieron a la Escuela 40 Mariano Moreno en un contexto imposible de separar del impacto vivido. Fue un regreso cargado de angustia, miedo y sensibilidad, pero también de contención.
El rol clave de los docentes
Andrea, mamá de un alumno de 3° año, compartió una carta en la que resaltó el trabajo del equipo educativo. Destacó la calidez humana, el acompañamiento emocional y la presencia constante de los docentes.
Según expresó, no solo los estudiantes fueron contenidos:
“Como mamá sentí que hasta a mí me abrazaron”.
Enseñar desde el corazón
La reflexión también pone el foco en el difícil lugar que ocupan los docentes, quienes, aun atravesados por el dolor, sostuvieron a los alumnos en un momento crítico.
“Se nota que son docentes que enseñan, pero que lo hacen desde el corazón”, expresó.
Un antes y un después
El mensaje cierra con una idea que resume el sentir de toda la comunidad: hay un antes y un después, pero también una decisión colectiva de seguir adelante.
“Vamos a poder, empezando a partir de ayer. Porque el después lo elegimos volviendo y construyendo”.















