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Ola de Robos en San Cristóbal: ¿Complicidad, encubrimiento o inoperancia?

Los vecinos denuncian la falta de respuestas ante una seguidilla de robos en distintos barrios. Herramientas, electrodomésticos y hasta alimentos entre los objetos sustraídos.

SCaldia
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San Cristóbal atraviesa una preocupante escalada de robos que genera indignación y temor en la comunidad. En las últimas horas, se denunciaron robos en Barrio Palermo, Bustamante y Pellegrini, con un modus operandi similar: ingreso a viviendas y galpones sin medidas de seguridad reforzadas, sustracción de herramientas de trabajo, electrodomésticos y hasta alimentos.

Uno de los casos más graves ocurrió en Barrio Bustamante, donde delincuentes forzaron una ventana para llevarse herramientas de alto valor. En otro episodio, un vecino logró recuperar un parlante que había sido vendido por el ladrón a solo 5.000 pesos, una muestra clara de que hay un mercado negro activo en la ciudad.

A esto se suman tres nuevos hechos delictivos:

  • En Caseros al 200, un vecino denunció la sustracción de un recado completo desde un lavadero sin medidas de seguridad.
  • En Caseros al 500, otro vecino descubrió el robo de su bicicleta color púrpura rodado 28, que estaba guardada en una habitación utilizada como depósito.
  • En Pueyrredón al 1600, delincuentes ingresaron por un ventiluz en un depósito y se llevaron varias herramientas.

Vecinos sin respuestas y delincuentes libres

A pesar de las denuncias acumuladas en el Juzgado local, la realidad es que no hay detenidos ni avances en las investigaciones. Los robos se denuncian, pero no se resuelven, y las víctimas solo pueden manifestar su impotencia en redes sociales, donde los ladrones ya son «famosos» pero siguen en libertad.

“La policía llega después de los hechos, la fiscalía toma nota, pero nadie va preso. Entonces, ¿qué hay detrás de esta impunidad? ¿Complicidad, encubrimiento o simple inoperancia?”, se preguntan los vecinos.

Un patrón que se repite y un mercado negro que crece

El blanco principal de los robos son herramientas de trabajo y electrodomésticos, lo que sugiere que existe un circuito de reventa que no está siendo desmantelado. «No puede ser que sigan robando lo mismo y nadie investigue a dónde va a parar lo que se llevan», reclamó un damnificado.

Mientras tanto, la Fiscal sigue acumulando expedientes sin soluciones y la Alcaidía, lejos de estar saturada, sigue con celdas vacías.

Los vecinos exigen medidas concretas y una respuesta real de la Justicia y la Policía, antes de que la situación se vuelva aún más insostenible.

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