Fenómeno OVNI en Tucumán, toda la verdad del caso Trancas

Una destacada investigadora analiza el avistamiento de objetos voladores no identificados ocurrido en 1973 en el norte argentino.


Uno de los avistamientos de OVNIS más impactantes de la historia en el país fue el 21 de octubre de 1963. En ese entonces Jolié Moreno (23 años) y una de sus hermanas, Argentina (28), llegaron con sus pequeños hijos desde Rosario (Santa Fe) a San Miguel de Tucumán.

Allí se dirigieron hasta la finca “Santa Teresa”, a 3 km del pueblo Villa de Trancas, donde se reunirían con sus padres, Antonio Moreno (72), Teresa Kairuz (63) y su hermana Yolanda (32). Viajaron porque sus maridos, ambos oficiales del ejército, participarían en maniobras y en la madrugada partirían en tren desde Tucumán hasta Salta, pasando por Trancas.

Los Moreno cenaron muy temprano y se fueron a descansar. Pero cerca de las 21, la doméstica Dora Guzmán (15), quien estaba en el fondo de la casa, apareció y con insistencia repitió que veía luces sobre el terraplén del ferrocarril, a casi 200 metros al frente de la finca.

La finca de la familia Moreno.

Mientras los padres dormían, Argentina seguía atenta a su lectura, Jolie le restó importancia mientras le daba la mamadera a uno de sus pequeños hijos.

En tanto, Yolanda, al escuchar a la criada, pensó que podría ser un ómnibus. Finalmente, Dora persuadió a las hermanas de verificar las “extrañas luces” que seguía viendo. Eran cinco luces, distantes entre sí a no menos de 100 metros: tres al frente y dos un poco más al noreste.

Se encendían y apagaban mientras arrojaban haces lumínicos en distintas direcciones e iluminaban incluso la finca y el gallinero. No se distinguía aún forma alguna de los objetos que presentaban el aspecto de focos de luces.

Las mujeres atemorizadas sospecharon que podría ser un accidente ferroviario o una cuadrilla de operarios reparando vías, ya que a unos 500 metros hacia el norte se veían siluetas que parecían humanas y se desplazaban en torno a los reflectores. Parecían ir de un lado a otro en un gran tubo alargado con una luz compacta ,casi fluorescente, que impedía ver más en detalle.

El temor fue creciendo cuando Yolanda arriesgó la posibilidad de que pudieran ser guerrilleros haciendo un sabotaje (levantando vías o colocando una bomba), ya que por entonces se recordaban los episodios de la guerrilla rural de Taco Ralo, al sur de Tucumán, un año antes.

Y justo por allí debería pasar, en cuestión de horas, un tren militar en el que viajarían los maridos Algo que las preocupó aun más a las hermanas.

Fue entonces cuando una recordó haber leído que en varias partes del mundo que se habían visto “platos voladores” (por esos días sonaba el caso de un camionero de Monte Maíz, Córdoba, que había visto un aparato con tres seres muy altos que lo habrían quemado con un fino haz de luz)

La mujer sugirió que también pudieran ser naves. Así, armadas de coraje, se acercaron para observar más en detalle, hasta ver una tenue luminosidad verdosa. Pensaron que era un peón que trabajaba en la finca, de apellido Huanca, que podría estar conduciendo su camioneta.

Por eso, fueron a su encuentro hacia la tranquera. Pero, de pronto, a menos de 10 metros de ellas, se encendió una luz que las encandiló y todas pudieron notar por un instante una masa luminosa que parecía ser un objeto con forma de disco, de unos 8 x 3 metros suspendido a pocos metros del suelo y en constante balanceo. Tenía una aparente torreta superior que exhalaba una especie de espesa niebla, que salía de abajo del objeto.

Contaba con seis ventanillas rectangulares y grandes divisiones a los costados, como gajos con remaches expuestos en su superficie aparentemente metálica.

Así afirmaron las testigos, que además refirieron que producía un leve sonido, similar “al apagar un tubo fluorescente” y se percibía un fuerte olor a azufre, que perduró por varias horas. El impacto de la potente onda calórica fue tal que Yolanda tropezó y soltó de su mano el arma que llevaba consigo. Yoli cayó junto a Jolié mientras Dora estaba unos pasos más adelante.

Acto seguido retornaron juntas a la casa. Dora ingresó exclamando que la habían quemado, pero Argentina y Yolanda comprobaron que estaba algo colorada, presuntamente por la radiación del objeto, y sumamente asustada.

Con toda la familia levantada y las puertas trancadas, desde la ventana (con los postigos cerrados se podía entrever el fenómeno a través de rendijas), varios haces de luz de color blanco se dirigieron hacia la finca: dos hacia un galpón trasero donde guardaban herramientas y un viejo tractor sucio.

Al amanecer, un peón que manejaba el tractor se sorprendió, ya que lo encontró “limpio, como recién lavado”, exclamó.

Lo que quedó

Un detalle por demás curioso relató Jolié, porque cuando metió su brazo en uno de los haces de luz y este de inmediato se retrotrajo.

Otro dato muy significativo: tres perros que cuidaban la finca permanecieron durante todo el incidente “como si los hubieran sedado” y un centenar de gallinas no armaron alboroto alguno ante la situación reinante. Los ocupantes de la casa fueron víctimas de la desesperación: La madre rezaba, la domestica lloraba, las hermanas gritaban y corrían de una habitación a otra, siguiendo lo que ocurría. Los testigos notaron el ambiente pesado, caluroso.

El objeto más cercano emitía un ruido a máquina encendida, veían de esa estructura salir un espeso y creciente vapor y unas luces que parecían recortar seis ventanas, lo que les impedía apreciar si estaba suspendido a corta altura o posado en tierra. (Más tarde se encontraron allí los pastos presuntamente aplastados).

Transcurrieron 40 minuto hasta que el objeto que parecía comandar al resto se desplazó hacia el este y los demás, siempre en forma rasante e hicieron lo mismo, hasta desaparecer en dirección de las Sierras de Medina, a 20 o 25 km.

Los Moreno corrieron hacia los vecinos, anoticiándolos del suceso, pero fueron pocos los que habían llegado a ver algo.

José Acosta, capataz de los Moreno, esa noche alcanzó a ver, pasadas las 22, muy iluminado el sector este del lugar. Y el vecino Francisco Tropiano pudo divisar desde su finca el cielo teñido de una tonalidad anaranjada Esa noche en casa de los Moreno, ninguno pudo relajarse o dormir.

Por la mañana Jolié fue a la estación ferroviaria, rogando poder enviar un telegrama a su hermano Antonio (h), que vive en San Miguel, a raíz de lo sucedido. Pero cuando este recibió el mensaje ya conocían el caso muchas personas, incluso el periodismo, que pronto visitó el lugar.

Luego se solicitó la intervención de la policía, que labró un acta, custodiando el lugar durante días. Sí se requirió al Instituto de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Tucumán diferentes estudios.

Poco después se presentó el doctor Walter G. Tell , quien se llevó para examinar gran cantidad de pequeñas bolitas blancas que al tacto se hacían polvillo y que fueron halladas esparcidas en un radio de casi 30 metros, en el lote de sembrado de arvejas, donde fueron observadas las luces y el descenso del objeto.

El análisis determinó un elevado estado de pureza de carbonato de calcio de casi 96,48% con impurezas de carbonato de potasio 3,51%. Durante muchos años quedó plasmada como testigo silenciosa en el pasto, la huella de 8 metros de diámetro que dejara la nave cercana a la tranquera. Hasta aquí, una breve síntesis del estrepitoso suceso.

Opinión en Primera Persona

Viajé al norte de nuestro país en varias oportunidades para investigar los casos OVNI que hicieron historia en la comunidad ufológica argentina.

Visité distintas provincias y poblados donde recogí mucho material y testimonios de los principales testigos de hechos asombrosos.

Participé brindando numerosas conferencias, entrevistas radiales y de TV, en noticieros donde se trató de forma seria el tema de los avistamientos, descensos y encuentro con humanoides. También fui convocada por diferentes diarios de la región como “El Tribuno” y “El Intransigente”.

Algunas personas se acercaron amenamente a saludarme y otros me alcanzaron un par de fotos. Esto hizo que en mi reciente viaje, donde visité también la escuelita rural María Valdiviezo, de Villa Fanni, Chicoana, donde aparecieron en los campos por primera vez los misteriosos crop circle, aquel octubre de 2008, me adentré también en la selva salteña con un grupo de personas que vivenciaron encuentros con OVNIS en varias oportunidades.

Es así que acogí la idea de realizar esta nota para ilustrar, de alguna manera, los sucesos ocurridos en esta parte geográfica de nuestro país.

Otras tres evidencias fotográficas de OVNIs

Formosa

Tres personas divisaron OVNIS el mismo día de abril de 2001, en diferentes ciudades formoseñas. Héctor Pérez, vecino de General Mosconi, localidad ubicada a 630 kilómetros al oeste de la capital y operador del único teléfono de la localidad por entonces, dio su testimonio.

“Una mañana tuvimos una aparición hermosa que nos conmovió a todos los que la estábamos observando. Cuando el objeto apareció todavía estaba oscuro, eran alrededor de las 6, vimos una gran luz de un color rojo intenso que permaneció por cerca de una hora en el cielo”, precisó.

Desde la localidad de El Potrillo, cercana a General Mosconi, Aydeé Elías relató que también ella y algunos parientes pudieron ver en el cielo un objeto volador no identificado en horas de la mañana y según la mujer, se trató de una especie de globo plateado que cuando subía generaba destellos blanquísimos.

En diferentes consultas realizadas en varias localidades del oeste formoseño pudieron recabarse coincidencias en torno a la forma del objeto y los horarios, pero no al tono del objeto.

Un fotógrafo profesional que ocasionalmente recorría el lugar habría logrado varias tomas, importantes fotografías mientras el objeto volador no identificado se dirigía aparentemente con rumbo a Orán, Salta.

Asimismo, en la vecina localidad de Ingeniero Juárez, Ricardo Monzón también registró con su cámara el fenómeno que causó asombro en el oeste de Formosa.

Salta

Un albañil afirmó haber fotografiado un objeto volador no identificado en Campo Quijano, en noviembre de 2014.

Hilario Ábalos, un oficial albañil que vivía en el barrio La Veloz del Norte, de la ciudad de Salta, se encontraba en Cafayate realizando trabajos de albañilería. Como estaba solo, aquel sábado decidió darse una vuelta por la casa de sus familiares en Campo Quijano y después del almuerzo salió junto a unos primos a dar un paseo por los alrededores del pueblo.

“No uso mucho la cámara de fotos, lo hago cuando voy a visitar a algún familiar que hace tiempo que no veo. Por eso la llevé ese día que iba a visitar a mi primo”, expresó, para después continuar su exposición.

“El día estaba agradable y no había viento. Cuando estábamos recorriendo los alrededores del dique saqué mi camarita y me puse a tomar algunas fotos. Y en ese momento escuchamos un zumbido raro, pero como no vimos nada seguimos paseando. Después guardé la cámara y nos sentamos a conversar bajo la sombra de un árbol. Ahí estuvimos más de una hora y partimos de vuelta para la casa”, relató Hilario.

“Ya en la casa de mi primo, mientras preparábamos la merienda, nos pusimos a ver las fotos que había sacado. Y allí pudimos ver que en una de ellas se veía un objeto achatado como la tapa de una botella, pero de grandes dimensiones sobrevolando las aguas del dique. Nos sorprendimos porque cuando estuvimos en ese lugar no vimos absolutamente nada fuera de lo normal”, afirmó.

El testigo agregó: “En el dique había poca gente, no sabemos si alguien más vio algo, nadie nos comentó nada”. Sin embargo, los familiares de Hilario escucharon de boca de una vecina que tiempo atrás había visto una luz celeste, como un fogonazo surcando el cielo de Campo Quijano.

Chaco

Juan D. Ortiz, un productor de campo de 65 años, reportó que durante una madrugada de agosto del año pasado literalmente “se encontró” con un OVNI en su campo de Colonia Napenay, en la zona rural de Presidencia Roque Sáenz Peña, por lo que solicitó la investigación del caso.

De acuerdo a la denuncia radicada ante la Comisaría 4ta. de la termal, el avistaje se produjo en la madrugada, cuando se despertó debido a que “los perros no paraban de ladrar”, detalló el testigo, visiblemente asombrado, que agregó que al salir al patio vio “sobre la laguna, a unos 100 metros de la casa, Ortíz continuó declarando que “el OVNI se mantuvo por unos minutos sobre la represa, y luego se alejó en forma muy veloz en dirección al cielo hasta perderlo de vista”.

Finalmente, el productor rural, que posee un campo de aproximadamente unas 50 hectáreas, dedicado primordialmente a la cría de animales y sembrado, solicitó de inmediato la intervención de “la NASA u otro organismo competente, para que venga a investigar ya que sobre el agua se apreciaba una gran mancha de color rojizo” (algo que no se probó, según indican medios locales).

Fuente: www.cronica.com.ar

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