Por ANDRES GIMENEZ – El mandatario confirmó el pago de salarios municipales, aunque reconoció públicamente que hoy no sabe cómo afrontará el próximo mes y el pago del aguinaldo. Pero detrás de esa declaración apareció otro dato político fuerte: el pedido de reuniones y ayuda al mismo gobierno provincial y a los mismos dirigentes a los que cuestionó reiteradamente desde que asumió.
El intendente ahora pide ayuda a quienes criticó durante años
Durante la entrevista, Andreychuk confirmó que solicitó una audiencia con el gobernador Maximiliano Pullaro y también un encuentro con el senador Felipe Michlig para abordar la complicada situación financiera del municipio.
La situación dejó al descubierto una contradicción política evidente.
El mismo intendente que hoy busca respaldo institucional fue quien participó activamente de distintas movilizaciones y expresiones críticas contra el Gobierno Provincial cada vez que tuvo oportunidad. Del mismo modo, tampoco fueron pocas las ocasiones en las que critico públicamente al senador provincial Felipe Michlig.
Ahora, en medio de una crisis financiera que golpea las cuentas municipales, la gestión local se ve obligada a recurrir justamente a esos sectores políticos con los que mantuvo una relación de permanente de critica y confrontación.
Una gestión atrapada en el pasado
Otro de los aspectos que volvió a repetirse durante sus declaraciones fue la insistencia en responsabilizar a la gestión anterior.
A esta altura, el planteo comienza a perder fuerza política para buena parte de la comunidad. Porque mientras la ciudad sigue acumulando problemas estructurales, la sensación que empieza a instalarse es que el actual gobierno municipal continúa mirando más hacia atrás que hacia adelante.
Muchos vecinos empiezan a preguntarse si la constante referencia al pasado, no termina siendo también una manera de ocultar dificultades propias de gestión y de conducción política.
Porque después de casi tres años al frente del municipio, resulta cada vez más difícil sostener un discurso basado exclusivamente en las responsabilidades ajenas sin asumir errores propios o mostrar soluciones concretas.
El ajuste lo termine pagando el vecino
Andreychuk explicó que esta semana ingresaron 36 millones de pesos de coparticipación, monto que llegó con descuentos y retenciones, obligando al municipio a reunir aproximadamente 256 millones para poder pagar salarios.
En ese contexto habló de ajustes, reducción de horas extras, optimización de servicios y hasta dejó abierta la posibilidad de futuros recortes de personal.
Y ahí aparece la principal preocupación social: que el ajuste termine impactando directamente sobre una ciudad que todavía reclama servicios básicos mucho más eficientes.
Calles deterioradas, problemas de iluminación, mantenimiento insuficiente, falta de limpieza y reclamos barriales siguen siendo moneda corriente en San Cristóbal.
Paradójicamente, muchas de esas demandas fueron el eje central de la campaña que impulsó el lema de “la ciudad que merecemos”, una consigna que hoy vuelve a aparecer, aunque desde un lugar completamente distinto: el de la frustración y las expectativas incumplidas.
También hubo críticas hacia Ceres
En otro tramo de sus declaraciones, el intendente también deslizó cuestionamientos hacia la ciudad de Ceres, situación que seguramente no pasará inadvertida en el plano político regional y podría generar respuestas desde el gobierno encabezado por la intendente Alejandra Dupouy.
Las expresiones volvieron a mostrar un tono confrontativo en un momento donde muchos sectores entienden que la prioridad debería pasar por construir consensos y gestionar soluciones concretas para una ciudad que atraviesa un momento económico cada vez más delicado.















