Lucas Moura, la figura del Tottenham, hizo el tercer gol en el cierre y con el 3-2 metió al equipo inglés en la definición ante Liverpool.
No faltaba nada. El árbitro había adicionado cinco minutos y el reloj marcaba los 50 del segundo tiempo. Era, literalmente, la última jugada del partido. En el aire solo se escuchaba un murmullo nervioso de los fanáticos del Ajax, que estaban a punto de volver a una final de Champions League, y la respiración de los jugadores del Tottenham, que buscaban un milagro. Hasta que una pelota cambió el rumbo de la historia.

Adentro del área, Lucas Moura, la figura del partido y autor de los tres goles, metió el tercero, el que le dio la clasificación a la final al equipo inglés. En ese instante, todos los jugadores fueron a abrazar al futbolista brasileño. Incluso los que estaban en el banco de suplentes. Mauricio Pochettino comenzó a saltar mientras se abrazaba con sus colaboradores. El entrenador argentino, de hecho, se arrodilló y se puso a llorar.