Por ANDRES GIMENEZ – Este fin de semana, San Cristóbal fue escenario de múltiples robos, desde casas desvalijadas hasta herramientas de alto valor sustraídas de galpones y talleres.
En Barrio Palermo, un vecino sufrió un nuevo saqueo en su vivienda, mientras que en otro punto del barrio ladrones ingresaron a un galpón y se llevaron una inversión millonaria en herramientas de trabajo.
En Barrio Bustamante, los delincuentes sustrajeron una bomba centrífuga y una motosierra, aunque un vecino logró recuperar un parlante que el ladrón había vendido por apenas 5.000 pesos.
El último hecho registrado ocurrió en Barrio Pellegrini, donde una mujer denunció el robo de una garrafa y una pava eléctrica.
Impunidad y mercado negro: ¿Quién investiga?
El denominador común en todos estos robos es la impotencia de las víctimas, que al regresar a su hogar o negocio encuentran todo revuelto y sin respuestas de las autoridades.
La fiscal Verney tiene una pila de denuncias por robos y hurtos, pero en ningún caso se logró identificar ni detener a los responsables.
Lo más alarmante es que los robos parecen tener un mercado negro que los sostiene, donde las herramientas y objetos robados son revendidos sin que nadie investigue a fondo.
Mientras tanto, los ladrones actúan con total impunidad, incluso mostrándose a cara descubierta en redes sociales, donde los vecinos denuncian los hechos, pero todo queda en simples publicaciones sin consecuencias reales.















