Presión sobre los sistemas ganaderos, El clima extremo moldeado por el calentamiento del planeta es una amenaza para la naturaleza y para el ser humano, así como para todas las formas de organización social, de producción y de consumo.
Presión sobre los sistemas ganaderos
El sector agropecuario no solo no escapa a esta regla, sino que está muy afectado por la variabilidad climática y por eventos cada vez más frecuentes y potentes, como las olas de calor, los incendios forestales, las sequías y las inundaciones.
Según una investigación científica publicada en el Environmental Researche Letters existen más de mil millones de cabezas de ganado en todo el mundo que podrían estar expuestas al estrés por calor a finales de siglo, con consecuencias para el bienestar animal, la productividad agrícola y la seguridad alimentaria.

El trabajo señala que varias regiones de Perú son particularmente vulnerables “con un rápido aumento en el riesgo de calor ya en 2030”, mientras que el ganado en Brasil, Paraguay, Uruguay y el noreste de Argentina “puede experimentar estrés por calor durante más de la mitad del año a finales de siglo”.
Cómo pueden adaptarse a las nuevas condiciones
Según el trabajo, difundido por la ONG Periodistas Por el Planeta (PxP), el aumento de las temperaturas y la humedad obligará a los productores ganaderos a adaptarse a estas nuevas condiciones, por ejemplo “proporcionando ventilación o incluso aire acondicionado para los animales o cambiando a razas de ganado adaptadas al calor”.
En contra: este tipo de medidas de adaptación cuestan caro y no pueden replicarse de la misma forma en todos los lugares, “lo que significa que la ganadería ya no podría ser viable en lugares donde actualmente es una ocupación importante, por ejemplo, en la India, Brasil, Paraguay, Uruguay y el noreste de Argentina, y en todos los países del Sahel y África Oriental”.
Menos emisiones, menos calor
El artículo señala que reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero y mantener la producción de ganado cerca de los niveles de stock actuales “reduciría los impactos del calor en el ganado en al menos un 63 % en toda América del Sur, en comparación con un futuro con altas emisiones de gases de efecto invernadero”.
Según explican los investigadores, el calor extremo afecta al ganado de muchas maneras diferentes, especialmente cuando se combina con una alta humedad. Entre estos efectos están una reducción de la fertilidad, problemas en el crecimiento de los terneros e incluso una mayor tasa de muertes.
En las vacas lecheras, también reduce la producción de leche. “Todo esto afecta a la viabilidad de la ganadería, reduciendo el bienestar animal y los ingresos del sector agropecuario”.
Otro punto es revisar las dietas alimentarias de los países más desarrollados y reducir la cantidad de carne vacuna para reemplazarla con más productos de origen vegetal, lo que reduciría la demanda de los consumidores de productos ganaderos.
“Esto pondría a menos animales en riesgo de estrés por calor, al tiempo que proporcionaría oportunidades para la protección de los bosques y la restauración de tierras degradadas que podrían ayudar a limitar el aumento de la temperatura”.
Metodología de estudio
El comunicado difundido por PxP detalla que, para estudiar los impactos actuales y futuros del estrés por calor en el ganado, los investigadores de las universidades de Ciudad del Cabo, KwaZulu-Natal y Chicago analizaron las condiciones actuales de calor y humedad en todo el mundo y estimaron cómo afectarán al ganado en las próximas décadas, dependiendo de los diferentes niveles de emisiones y formas de uso de la tierra.
Las proyecciones indican que si las emisiones de carbono futuras son muy altas, “nueve de cada diez vacas de todo el mundo experimentarán 30 o más días de estrés térmico al año, y más de tres de cada diez lo experimentarán durante todo el año a finales de siglo”.
Si bien los países más afectados estarán en regiones tropicales, muchas otras partes del mundo también se enfrentarán a múltiples meses de condiciones de estrés térmico cada año, incluidas partes de Europa y América del Norte. Algunas áreas de Japón, Australia y México, entre otras, experimentarán 180 días de estrés por calor o más al año.



