Sin embargo, desde el gobierno provincial, liderado por el ministro de Educación José Goity, parece haber una intención clara de redefinir las prioridades en el ámbito educativo, poniendo el foco en los docentes comprometidos y los estudiantes, y no exclusivamente en las demandas sindicales.
El programa “Asistencia Perfecta” como respuesta a la sociedad
Uno de los pilares de esta estrategia es el programa “Asistencia Perfecta”, que premia a los docentes que mantienen una regularidad laboral sin ausencias. Aunque los gremios han criticado duramente esta política, calificándola de «punitiva», el gobierno la defiende como una herramienta para priorizar el bienestar de los estudiantes y la continuidad educativa.
“Nuestro objetivo es garantizar que las aulas estén completas, tanto de alumnos como de docentes. El sistema educativo debe responder primero a las familias y los estudiantes, quienes son los principales afectados por los conflictos laborales”, señalaron desde el Ministerio de Educación.
Esta medida, respaldada por una parte significativa de la sociedad, busca no solo mejorar la calidad educativa, sino también premiar el esfuerzo de los docentes que cumplen con su labor en tiempo y forma, alejándose de las dinámicas de conflicto que muchas veces priorizan los intereses gremiales por encima de las necesidades reales del sistema educativo.
Un distanciamiento necesario de los gremios
Durante años, la relación entre los gobiernos provinciales y los gremios docentes ha estado marcada por tensiones y negociaciones difíciles. Sin embargo, en este nuevo escenario, el ejecutivo parece tomar distancia de los sindicatos para fortalecer el vínculo directo con los docentes y las familias.
“El gremio habla de salarios, pero nosotros queremos hablar de educación. Hay miles de docentes que quieren enseñar, que quieren estabilidad y condiciones laborales justas, pero también necesitan herramientas para brindar una educación de calidad”, afirmó una fuente cercana al ministerio.
Un panorama dividido
El calendario oficial establece que las clases comenzarán el 24 de febrero, y los docentes deberán reincorporarse a principios de ese mes. No obstante, la ausencia de un llamado formal a paritarias alimenta la posibilidad de medidas de fuerza impulsadas por los gremios.
Mientras tanto, algunos sectores docentes empiezan a expresar su disconformidad con la representatividad sindical, señalando que las demandas gremiales no siempre reflejan las necesidades del aula.
“Los gremios se enfocan en el conflicto, pero nosotros queremos soluciones. Necesitamos recursos, capacitaciones y un sistema que valore nuestra labor. No todo pasa por el salario”, comentó una docente de nivel primario de Santa Fe capital.
El desafío de priorizar la educación
El gobierno provincial enfrenta el desafío de equilibrar la situación salarial con un cambio de enfoque hacia el fortalecimiento del sistema educativo. Esto incluye no solo garantizar que los docentes estén en las aulas, sino también escuchar a las familias y alumnos, quienes son los principales afectados por los constantes paros y conflictos.
La intención de distanciarse de las demandas gremiales y enfocarse en los docentes y alumnos representa un cambio de paradigma. Las próximas semanas serán cruciales para determinar si esta estrategia logra evitar un inicio de clases conflictivo y marca el inicio de una nueva etapa para la educación en Santa Fe.












