Crece la preocupación por el estado del basural de San Cristóbal
Concejales de Unidos Horacio Rigo y Pablo Bonacina, presentaron un proyecto de ordenanza para formar un equipo de coordinación ambiental en San Cristóbal.
El basural a cielo abierto de San Cristóbal vuelve a convertirse en un símbolo de una problemática que, lejos de mejorar, parece profundizarse con el paso de los meses. Montañas de residuos, escaso tratamiento y la ausencia de un relleno sanitario reflejan una realidad que contrasta con las promesas realizadas durante la campaña electoral.
Quienes hoy conducen el Municipio hicieron del estado del basural uno de los ejes de sus críticas a la gestión anterior. Hablaban de falta de planificación, de escasa presencia del Estado y de la necesidad de una política ambiental seria. Sin embargo, la pregunta que hoy comienza a instalarse entre muchos vecinos es inevitable: ¿qué cambió realmente?
A más de tres año de gestión, el panorama dista de mostrar una transformación. Por el contrario, las imágenes del predio exhiben un basural desbordado, sin avances visibles hacia un sistema moderno de tratamiento de residuos y sin señales de una planificación ambiental sostenida.
La preocupación ya llegó al Concejo
Frente a este escenario, los concejales del Bloque Unidos, Horacio Rigo y Pablo Bonacina, presentaron un proyecto de ordenanza para crear un Equipo de Coordinación Ambiental, con el objetivo de garantizar que las políticas ambientales no dependan de la voluntad de una gestión de turno.
La iniciativa busca recuperar una planificación permanente y evitar que programas ambientales desaparezcan cada vez que cambia el color político del gobierno municipal.
Programas que quedaron en el camino
Según sostienen los ediles, durante 2022 y 2023 se implementaron herramientas como los Puntos Verdes, los Ecocanjes y la separación diferenciada de residuos en origen, iniciativas que promovían una gestión más eficiente de los residuos y una mayor participación ciudadana.
De acuerdo con los concejales, esas políticas fueron abandonadas tras el cambio de administración, dejando a San Cristóbal sin un plan ambiental claro.
"Una ciudad que no tiene políticas ambientales, no tiene futuro", expresaron al fundamentar el proyecto.
Mucho discurso, pocos resultados
La gestión de los residuos no puede reducirse a una cuestión estética. Se trata de un problema sanitario, ambiental y también económico. Un basural sin control adecuado implica riesgos de contaminación del suelo y del agua, proliferación de vectores y un deterioro constante del entorno.
Lo preocupante es que el tema, que fue utilizado como bandera política durante la campaña, hoy parece haber perdido prioridad en la agenda oficial. Las críticas de entonces se transformaron en silencios, mientras el problema continúa creciendo.
Gobernar también implica hacerse cargo de aquello que se prometió resolver. Y cuando la realidad muestra que los problemas persisten o incluso se agravan, la sociedad tiene derecho a exigir explicaciones y, sobre todo, resultados.
San Cristóbal necesita una política ambiental seria, con objetivos, inversión y continuidad. Porque el ambiente no distingue gobiernos ni campañas electorales: las consecuencias de la inacción las terminan pagando todos los vecinos.
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