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Apareció el padre de la criatura: Sasia y Andreychuk, responsables del mismo fracaso

01:07 p. m.

Redacción San Cristóbal al Día

Sergio Sasia apareció para ordenar el proyecto político que él mismo impulsó, pero no puede presentarse como salvador: es tan responsable como Andreychuk de las promesas incumplidas, las internas y el deterioro de San Cristóbal. Mientras negocian cargos y piensan en 2027, los vecinos continúan esperando respuestas.

El Concejo aprobó por unanimidad la creación de las secretarías de Educación y Cultura, Desarrollo Social y Producción. Mientras se negocian nombres y cargos, apareció Sergio Sasia, no para salvar a nadie, sino para intentar ordenar el proyecto político que él mismo impulsó y que hoy tiene a San Cristóbal sumergida en el deterioro.

Más cargos para una gestión que no funciona

Entre los nombres que circulan aparecen Carolina Morel para Educación y Cultura, Julio Matías Juárez para Servicios Públicos y Octavio Baca Jiménez para Obras Públicas. Desarrollo Social seguiría bajo negociación, mientras todavía no se informó quién conduciría Producción, área propuesta por el bloque Unidos.

Tampoco se conoce públicamente cuánto costará esta ampliación, qué presupuesto tendrá cada secretaría ni cuánto cobrarán sus titulares.

La gestión no encuentra recursos ni respuestas para resolver los problemas cotidianos, pero siempre consigue tiempo para ampliar el organigrama y discutir quién ocupará cada oficina.

Sasia no es el salvador: es el padre de la criatura

Después de las renuncias, las peleas y el desorden interno, Sergio Sasia encabezó una extensa reunión con Andreychuk y su gabinete. No llegó como salvador de nada: llegó como responsable político de un proyecto que también le pertenece.

Fue uno de sus principales impulsores, lo presentó ante los sancristobalenses y respaldó promesas que la gestión no cumplió. Por eso no puede aparecer ahora como un observador preocupado ni como quien viene a corregir errores ajenos.

El que trajo al poco útil, que se lo lleve. Y apareció Sasia, el padre de la criatura.

Sasia y Andreychuk están a la par. Uno conduce políticamente el espacio; el otro ocupa la Intendencia. Ambos son responsables de haber prometido una transformación que nunca llegó y de haber sometido a la ciudad a internas partidarias que a los vecinos no les interesan.

La ciudad quedó afuera

Mientras el oficialismo discutía renuncias, cargos, lealtades y candidaturas para 2027, San Cristóbal continuó acumulando calles deterioradas, problemas de limpieza, desagües deficientes, falta de iluminación y servicios que no responden.

La oposición no solamente impulsó la creación de la Secretaría de la Producción y acompañó la reorganización municipal: también realizó gestiones para conseguir obras, recursos y maquinaria para San Cristóbal. Sin ese acompañamiento y ese contrapeso institucional, el estado de la ciudad probablemente sería todavía peor.

Ahora deberá controlar que las nuevas áreas cuenten con presupuesto, funciones concretas y resultados, y que no terminen convertidas en refugios para acomodar dirigentes y contener la interna oficialista.

Andreychuk no puede esconder su fracaso detrás de nuevas secretarías. Sasia tampoco puede desligarse del resultado de una gestión que ayudó a construir, promocionó y sostuvo.

Podrán ordenar el municipio y ensayar una reconciliación pensando en 2027. Pero existe una realidad imposible de tapar: mientras ellos se pelean por el poder, los vecinos pagan el costo de una ciudad abandonada.

La casa política podrá estar nuevamente en orden. El problema es que San Cristóbal quedó afuera de esta.

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