Andreychuk dio marcha atrás: el costo político fue más fuerte que la decisión
La conferencia del intendente Marcelo Andreychuk dejó una conclusión difícil de ignorar: los siete despidos nunca debieron producirse.
Después de días de incertidumbre para siete familias, del reclamo del Sindicato, de la repercusión política y de las gestiones realizadas en las últimas horas, el Ejecutivo anunció que revisará los contratos rescindidos y convocará nuevamente a los trabajadores.
La pregunta es inevitable: si hoy los contratos pueden ser revisados, ¿por qué primero fueron despedidos?
El problema no fue la crisis. Fue la conducción.
Que la Municipalidad atraviesa dificultades económicas no sorprende a nadie. Lo que sí genera cuestionamientos es la forma en que la gestión administró esa crisis.
Primero llegaron los despidos.
Después aparecieron el congelamiento de los sueldos políticos, la reducción del 15% para la planta política, la reorganización del gabinete y la revisión de los contratos.
El orden de las decisiones deja una conclusión evidente: el ajuste comenzó por los trabajadores y recién después alcanzó a la política.
La intervención política cambió el escenario
Durante la conferencia, el propio intendente confirmó que mantuvo reuniones con el senador Felipe Michlig y el diputado Marcelo González, a quienes agradeció por el acompañamiento y por las gestiones para obtener recursos destinados al Municipio.
Ese dato no es menor.
Fue después de esas reuniones, del reclamo del Sindicato y de la fuerte repercusión pública que el Ejecutivo anunció la revisión de los despidos.
Más allá de cuál haya sido el factor determinante, la intervención política terminó modificando un escenario que, apenas unos días antes, parecía definitivo para siete trabajadores.
Una marcha atrás que deja más preguntas que respuestas
Revisar los contratos es una buena noticia para las familias afectadas.
Pero también representa un reconocimiento implícito de que la decisión inicial podía modificarse.
Si existía margen para revisar los casos, ¿por qué se expuso a siete trabajadores y a sus familias a días de angustia e incertidumbre?
Gobernar también es prever
Las crisis económicas obligan a tomar decisiones difíciles.
La improvisación, en cambio, es una decisión política.
Porque un gobierno no solo se mide por los problemas que enfrenta, sino por la capacidad de anticiparse, planificar y administrar los conflictos sin que los primeros en pagar el costo sean los trabajadores.
Rectificar siempre es positivo. Pero cuando la rectificación llega después de la presión del Sindicato, de la intervención de referentes políticos como Felipe Michlig y Marcelo González y del fuerte rechazo social, la discusión deja de ser económica y pasa a ser una discusión sobre la capacidad de conducción de un gobierno. Esa es, probablemente, la mayor enseñanza que deja este conflicto.
Temas





