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Esteban Alvarado, el narco formateado por sectores mafiosos de la Policía de Santa Fe

Sectores mafiosos de la Policía – «Esteban» Alvarado comenzó a ser juzgado en Rosario en un juicio en el que se revelará la red de complicidades en la fuerza de seguridad que llevó a que este hombre de 42 años se moviera con impunidad durante casi la mitad de su vida

Sectores mafiosos de la Policía, La historia de Esteban Alvarado sólo se puede entender a partir de las complicidades. De lo contrario sería imposible que un narco que no terminó la escuela primaria, haya estado casi 20 años sin ser perseguido por la justicia. Este hombre nacido en 1976, que acumuló una fortuna con sus emprendimientos criminales –los fiscales pidieron una multa que en total llega a 1.500 millones de pesos-, fue formateado por sectores mafiosos de la policía de Santa Fe.

Era la misma policía que perseguía a los rivales de Alvarado, como Los Monos, con el respaldo en ese momento del gobernador Antonio Bonfatti. A la par y como contexto aparecen causas emblemáticas que quedaron impunes, como el crimen de Luis Medina, investigado por la actual vicegobernadora y exjueza Alejandra Rodenas, cuyo nombre apareció en esta causa en boca del propio Alvarado –a través de un audio que fue hallado en su Iphone 8-y volverá a ser mencionado en el juicio para entender las posibles vinculaciones con el poder que tenía este hombre.

Esteban Alvarado: un juicio que indaga en la historia reciente

Este juicio que tiene como fiscales a Luis Schiappa Pietra y Matías Edery es emblemático. Bucea en la historia reciente, que originó altos los niveles de violencia en Rosario, y en un presente demarcado por una guerra entre dos sectores, como Los Monos y Alvarado, que aún perdura. Pero sobre todo marca que sin la protección del Estado, en este caso a través de la policía de manera más clara, Alvarado no se hubiera fortalecido como un jefe narco ni hubiese multiplicado su dinero.

El número de responsables de que esto ocurriera suma otros frentes, no sólo la policía. La Justicia federal investigó por lo menos siete años a Alvarado y recién en 2019 lo procesó por narcotráfico, después de que fuera detenido en un camping en Embalse Río Tercero. ¿Por qué tardó tanto la justicia federal si existían evidencias claras de las estrategias criminales de Alvarado? Incluso, los policías de la División Judiciales, el grupo de elite que pretendía “ordenar” el narcotráfico rosarino, también estuvo siendo investigado, como lo reveló la defensa de Los Monos en el juicio en 2018.

Tampoco se entiende que hasta 2019 el único que le marcó la cancha a Alvarado fue el fiscal de San Isidro Patricio Ferrari, de otra provincia, por robo de autos, un negocio fenomenal que también había modelado la policía de Santa Fe.

La tonalidad oscura que rodea esta historia explica en parte la violencia de las calles que hoy vuelve a acorralar al poder político, como ocurrió en 2013 cuando la bandas de Los Monos salió a vengar de manera desaforada el crimen de Claudio “Pájaro” Cantero.

Con Alvarado, también crecieron sus cómplices de la policía

A la par del crecimiento económico de Alvarado también se produjo el de sus cómplices en la policía. “Cascarudo” era el nombre del caballo de carrera, que corre en los principales hipódromos del país, entre ellos el Palermo, que tenían en sociedad el comisario Luis Quevertoque y el narco Esteban Alvarado.

El zaino que nació el 20 de agosto de 2010, cuyo padrillo es el caballo Sunray Spirit, de Estados Unidos, no era lo único que unía a este comisario, que fue quien encabezó en un primer momento las investigaciones contra la banda de Los Monos, sino una asociación ilícita. Quevertoque no era el único. En la causa se detectó la vinculación con otros efectivos de alto vuelo durante las últimas décadas como el comisario Gustavo Spoletti, ex jefe de la Dirección de Drogas Peligrosas de Rosario y exjefe de Informaciones de la Unidad Regional XVII (San Lorenzo); Cristian Franco, otro comisario que pertenecía a la camada de efectivos que actuaron en la brigada de Drogas, y Javier Makhat, ex jefe de Drogas de la Policía de Investigaciones.

Este efectivo protagonizó un hecho sorprendente en noviembre de 2018, cuando tras allanar una quinta en la intersección de las rutas A012 y 18 encontraron recibos de servicios de 14 propiedades. Los efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales fueron a allanar esas viviendas, y en una de ellas, en un edificio lujoso a metros de las barrancas del río Paraná, vivía Makhat, quien tenía dos autos de alta gama.

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Sectores mafiosos de la Policía

A estos se les suman los hermanos Martín y Marcelo Rey. El primero era jefe operativo de la Policía de Investigaciones y el segundo su estrecho colaborador. Uno de los policías que trabajó codo a codo con los fiscales que acusaron a Esteban Alvarado fue Pablo Bancora, quien fue condenado en un juicio abreviado a un año de prisión por haber pasado información al clan Alvarado. Este policía era quien procesaba las escuchas telefónicas a esta banda.

Este listado de policías demuestra que Alvarado no estaba solo. Tenía socios y fuertes garantías de que iba a escapar a la lupa de la justicia. En el inicio del juicio Alvarado lanzó una provocación como lo hizo Ariel Cantero, Guille, el año pasado. Desde la cárcel de Ezeiza dijo que su ocupación era la de comerciante.

“Es muy importante desarrollar una investigación en todas sus aristas. La población podrá ver un juicio en el que se ve claramente cómo se estructuran y funcionan los mercados criminales que tantas veces mencionamos vinculados con la criminalidad cotidiana”, afirmó el fiscal Schiappa Pietra.

Según el fiscal, durante todo el proceso de recolección de pruebas se logró analizar “cómo es que estas organizaciones criminales tienen un funcionamiento y despliegue en el terreno” y “cómo se relacionan los estamentos más violentos con aquellas que tienen otras funciones como la de administrar los recursos”.

Alvarado llega a juicio por el asesinato de un prestamista

«El Esteban», como lo llaman a Alvarado en el mundo criminal, llegó a este juicio acusado como instigador del secuestro y asesinato del opaco prestamista, que formó parte de su entramado ilegal, ocurrido en noviembre de 2018.

Dos días después de que fuera secuestrado en su domicilio, el cuerpo de Maldonado apareció baleado en el inicio de la autopista Rosario-Buenos Aires con un cartel que decía: “Con la mafia no se jode”. El crimen fue planeado de tal manera que los investigadores tendrían ante sí pistas falsas que deberían llevarlos a atribuírselo a la banda de Los Monos, que habían dejado carteles con aquel mensaje en ataques a domicilios y sedes vinculados con el Poder Judicial de Santa Fe.

“El seguimiento satelital de su automóvil, que fue llevado por los secuestradores, permitió a los investigadores determinar que había sido trasladado a un paraje llamado ‘Los Muchachos’, en las afueras de Rosario, donde Alvarado tenía una vivienda a nombre de sus hijos”, según el requerimiento fiscal.

En la audiencia preliminar del juicio, la Fiscalía adelantó que pedirá la pena de prisión perpetua para Alvarado, como instigador del crimen de Maldonado, por ser considerado jefe de una asociación ilícita y por lavado de activos originados en actividades criminales.

En el proceso se acumularon también las investigaciones por un atentado a balazos a los Tribunales rosarinos, otro al Centro de Justicia Penal y uno a la vivienda particular de una empleada del Ministerio Público de la Acusación (MPA).

Junto al presunto jefe de la banda, llegan a juicio Mauricio Jesús Laferrara, un presunto sicario imputado de varios homicidios y para quien los fiscales también pedirán prisión perpetua. Los otros imputados son Facundo Almada, cuidador de una casa de Alvarado implicado en el asesinato del prestamista como partícipe, para quien pedirán una pena de 15 años; y Matías Horacio Ávila y Germán Facundo Fernández, acusados del mismo homicidio y con pedido de prisión perpetua.

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