La desilusión del 0 kilómetro: condenaron por publicidad engañosa a una concesionaria, a la automotriz y al plan de ahorro

La sentencia se dio tras un litigio que les entabló un cliente que pretendía comprar un vehículo cero kilómetro bajo el sistema de entrega pactada en la cuota 10. Es que cuando llegó el momento de retirar el rodado le modificaron las pautas y le exigieron pagar el 40 por ciento del auto, y cancelar todo el plan a través de un crédito. Una situación que padecen muchísimas personas y que en este caso se dirimió en la Justicia.

“Entrega pactada en cuota 10 con financiación en cuotas fijas”. Ese fue el gancho, el cartel gigante que vio un hombre colgado del parabrisas de los flamantes y atractivos modelos de una concesionaria rosarina exhibidos en distintos espacios de concurrencia masiva. La batería de propagandas más las promesas de un vendedor lo terminaron de convencer, como a miles de personas de clase que media que apelan a ese mecanismo para adquirir su tan ansiado primer 0 kilómetro. Sin embargo el trámite se convirtió en una verdadera odisea.

Un hombre relató en la Justicia que en octubre de 2013 concurrió a la concesionaria oficial Renault Circular SA para averiguar por la compra de un Renault Clio Mio 0 kilómetro, seducido por las publicidades de entrega asegurada en la décima cuota. En esa instancia fue atendido por un vendedor que le ofreció un Plan Rombo de ahorro previo, y le aseguro que a partir de la cuota 4 podía retirar el vehículo con el sistema de licitación.

El plan, según el vendedor, incluía gastos de patentamiento, flete, y que al retirar el auto no había nada más que pagar. También enfatizó que si quería lo podía retirar en cuota 10, también sin pagar otros gastos, y luego podía seguir pagando el plan de manera regular como antes.

El cliente hizo números, ya que las condiciones le parecieron lógicas y razonables. Además había visto en los shoppings a los autos Renault exhibiendo los promocionados carteles donde se leía: “entrega pactada en cuota 10 con financiación cuotas fijas”. Al día siguiente recibió la llamada telefónica del vendedor, quien machacó sobre las bonificaciones , destacando siempre que podría retirar el auto tras pagar la cuota 10.

Sin más que pensar, el hombre se metió de lleno y comenzó a pagar las cuotas del tan anhelado 0 kilómetro. Al momento de contratar el plan recibió dos cheques: uno de 2.000 pesos y otro de 1.100 pesos que, según le prometieron, podría utilizarlos para licitar.

En octubre de 2014, luego de abonar la cuota 11, se dirigió a la concesionaria para retirar el flamante Clio Mio, pero nada era como antes. Le dijeron que la entrega en la décima cuota no existía y que la única forma de obtenerlo anticipadamente era cancelando el plan, para lo cual debía solicitar un crédito a Renault SA de hasta 36 meses con un interés bancario, pero antes tenía que pagar el 40 por ciento de vehículo.

Es más, le aclararon que era imposible que le hubieran dado dos cheques, ya que sólo podía utilizar uno para licitar.

Peregrinar

Con la ilusión por el piso y sorprendido por el rotundo giro en las pautas del contrato, el 14 de noviembre de 2014 se presentó en la Dirección General de Comercio y presentó una denuncia. Con idas y vueltas, siguió pagando. En enero 2016 al no poder comprar auto vendió el plan por un precio menor. Según contó esa era una conducta habitual de la concesionaria, que prefería esa manera de «indemnizar» a un disconforme cliente que dejar de lado las prácticas engañosas.

Al interpretar que fue víctima de dolo contractual, y engañado en su buena fe, no se quedó de brazos cruzados y apeló a la Justicia. Con la ley del consumidor Nº 24.240 como principal sustento legal, presentó una demanda contra la concesionaria Circular SA, la automotriz Renault Argentina y Plan Rombo SA. El expediente recaló en el juzgado de 1ª Instancia Civil y Comercial de Rosario a cargo de Mónica Klebcar, donde reclamó una indemnización por daños patrimoniales y morales, y la aplicación de una multa civil.

Descargos

Tanto Renault Argentina como Plan Rombo comparecieron en el expediente y negaron la irregularidad. En el caso de Plan Rombo argumentó que su actividad exclusiva era la de “administrar planes de ahorro”, y recordó que el contenido del contrato contaba con la autorización de la Inspección General de Justicia.

El expediente recaló en el juzgado de 1ª Instancia Civil y Comercial de Rosario a cargo de Mónica Klebcar

El expediente recaló en el juzgado de 1ª Instancia Civil y Comercial de Rosario a cargo de Mónica Klebcar

En ese descargo recordó que el plan de ahorro consistía en un grupo cerrado de 168 suscriptores que durante 84 meses aportaban una cuota equivalente a una parte proporcional del valor del vehículo que rigiera en el momento del pago. Y esos planes eran ofrecido por los las concesionarias Renault a los potenciales clientes.

Tanto Renault Argentina como Plan Rombo expresaron que las condiciones del contrato habían sido debidamente informadas al cliente, y que en el texto se dejaba constancia que se declaraban nulas las bonificaciones otorgadas por los concesionarios; que no le podían trasladar la responsabilidad de lo hecho por Circular SA, y que el demandante debió notificarlos a tiempo de lo ocurrido.

Renault Argentina aclaró que su actividad es la fabricación y venta de automotores, pero que no tienen nada que ver con la administración de planes de ahorro, ya que sólo se hacía responsable de la fabricación, entrega y buen funcionamiento de los vehículos.

A su turno, Circular negó los daños aunque reconoció la transacción en el plan de ahorro N° 2153121 suscripto por el cliente en setiembre de 2013 por un Renault Clio.

La jueza claró que el contrato para la adquisición del vehículo es un acto protegido por la ley del consumidor para dirimir una situación donde el hombre reclamó los daños porque se sintió “estafado y engañado”

Cinco puertas full bajo el “plan ciento por ciento financiado”, y que las formas de asignación y entrega del auto se encontraban expresamente consignadas. Informó que desde el 2008 regía el Plan Rombo Crédito Plus, a través del cual tras abonar la cuota 10 el cliente podía tomar un crédito prendario, con el cual cancelaba el plan y retiraba el rodado, pero seguía pagando el saldo a la entidad financiera. Ese fue el punto central donde anidó el conflicto.

Circular rebatió que un papel manuscrito (el demandante lo presentó como prueba) donde presuntamente el vendedor le asegura la entrega en la cuota 10, no demostraba que se lo darían sin ningún cargo. Si bien reconoció los cheques entregados al cliente, dijo que le informaron que se podían utilizar para licitar o para gastos de patentamiento.

La concesionaria sostuvo que el suscriptor siguió pagando el plan hasta la cuota 29, que el auto fue adjudicado por sorteo en enero 2016, pero el 21 de ese mismo mes vendió el plan adjudicado a una mujer. Según esa postura, el hecho de que pagara durante dos años, y luego lo vendiera, es indicio de que no se sentía estafado, y que obtuvo un beneficio.

Engaño que frustra expectativas

Como lo marca el Código Civil en Santa Fe, se realizaron las audiencias orales donde las partes expusieron las pruebas, y finalmente volcaron los alegatos. Clausurada esas etapas se corrió vista a la Fiscalía, que en su dictamen dejó constancia que existieron inexactitudes y ocultamientos en la publicidad que desplegaron las demandadas.

Tras evaluar el caso la jueza resolvió el conflicto. En primer lugar aclaró que el contrato para la adquisición del vehículo es un acto protegido por la ley del consumidor para dirimir una situación donde el hombre reclamó los daños porque se sintió “estafado y engañado”.

La Fiscalía, que en su dictamen dejó constancia que existieron inexactitudes y ocultamientos en la publicidad que desplegaron las demandadas.

Entre sus consideraciones concluyó que “si bien la publicidad está dirigida a persuadir, poniendo de resalto las bondades del producto o servicio, en este caso era engañosa, porque no se aclaraban las condiciones para obtener la entrega del vehículo en la cuota 10, y que esa información aclaratoria era fundamental y debió proporcionarse apropiadamente en el momento de la venta”, recalcó Klebcar.

En otro párrafo del fallo advierte que “la publicidad engañosa, deficiente o ambigua frustra las legítimas expectativas, originando daños y la correlativa responsabilidad”. Por eso entiende que es la adecuada solución que contempla la Ley del Consumidor cuyo objetivo es la defensa de quienes se encuentran en una situación de inferioridad dentro del mercado.

Inducir al error

Es más, dice que “la publicidad desleal afecta de manera directa a los consumidores, tornándolos más vulnerables y manipulables, ya que puede inducirlos a error, a conductas perjudiciales para su integridad psicofísica o a sus intereses económicos, quebrantando el deber de buena fe negocial”.

En relación al descargo de la concesionaria, la jueza remarcó que esa aclaración de que luego de la cuota 10 “pasaba a una financiera” o que la opción de pedir la entrega en la cuota 10 se encontraba sujeta a la aprobación de Renault, y que el pase no era automático “no se encuentra en las cartillas publicitarias”.»La publicidad engañosa, deficiente o ambigua frustra las legítimas expectativas, originando daños y la correlativa responsabilidad”, sostuvo el fallo de la magistrada.

En ese sentido recalcó que “el vendedor debió extremar la información necesaria al asesorar al cliente, para asegurarse de que tuviera comprensión del sistema de adquisición del vehículo, conforme al deber de buena fe que se intensifica en las relaciones de consumo. Y para sostener su decisión, la funcionaria recordó el artículo 4 de la ley del Consumidor: “el proveedor está obligado a suministrar al consumidor en forma cierta, clara y detallada todo lo relacionado con las características esenciales de los bienes y servicios que se provee, y las condiciones de su comercialización”.

Probada la “venta engañosa”

Tras evaluar que el cliente logró probar la publicidad engañosa y la escasa información recibida, ya que para la jueza todas las cartillas de 2014 tienen aclaraciones pero en letra tan pequeña que resultan ilegibles, Klebcar rechazó la excepción de falta de responsabilidad planteada por Renault Argentina S.A.

“Las codemandadas utilizaron una técnica de venta engañosa, presentando el producto por su costado más seductor pero sin mostrar realmente el verdadero precio, con escasa información, brindada de forma tal que no pudiera ser comprendida, lo cual resulta un comportamiento grave, contrario a la buena fe”, entendió la jueza.

Y destacó en el fallo que esa conducta luce “abusiva” porque está basada en la publicidad engañosa, inducía a error y creaba falsas expectativas. Por eso condenó conjuntamente a Circular, a Renault Argentina y al Plan Rombo de Ahorro SA a pagarle al cliente por el daño punitivo la suma de 70.000. El fallo fue emitido en diciembre pasado y no está firme, ya que las partes lo apelaron ante la Cámara Civil y Comercial de Rosario.

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