SAN CRISTÓBAL – Este lunes, el intendente Marcelo Andreychuk recibió en el municipio al senador Felipe Michlig y al diputado Marcelo González, junto a concejales actuales y electo del espacio Unidos. El motivo del encuentro fue la firma del convenio del Programa Brigadier, que destina $32,9 millones para pavimentar la calle frente al nuevo Jardín de la Escuela N° 40, entre Ruta 2 y Juan M. Bullo, sobre Pasaje Cortez.
El acto, colmado de sonrisas y discursos de cooperación, se dio en un contexto político delicado. Tras las elecciones, Andreychuk promovió una “convocatoria a la paz” que en los hechos derivó en una sesión del Concejo donde la oposición aprobó el acceso a estos fondos millonarios. Sin embargo, esa misma jornada el bloque oficialista recurrió al doble voto de la presidencia del Concejo para archivar un proyecto opositor, dejando en evidencia la fragilidad de ese supuesto consenso.
La primera cuadra… pero no por autogestión
Con este acuerdo, el municipio concretará la primera cuadra de pavimento de la actual gestión. Lo llamativo es que la obra no se hará por autogestión municipal, sino gracias a recursos provinciales gestionados por Michlig y González. El dato no pasa inadvertido y subraya la marcada dependencia de la administración local respecto al respaldo de los legisladores y del gobernador Pullaro para concretar, incluso obras básicas.
Aportes para la Terminal de Ómnibus
El senador Michlig también anunció un aporte no reintegrable de $25 millones del gobierno provincial para finalizar las obras de la nueva Estación Terminal de Ómnibus. Este monto se suma a los $10 millones ya entregados previamente, en lo que constituye un claro gesto de apoyo provincial a una obra que había quedado paralizada, usada como bandera de campaña y luego relegada apenas pasado el proceso electoral.
¿Paz verdadera o tregua hasta la próxima campaña?
En la reunión, todos los presentes coincidieron en destacar el “trabajo conjunto en beneficio de la ciudad”. Sin embargo, la pregunta que sobrevuela es si esta armonía será duradera o simplemente una tregua táctica hasta la próxima contienda electoral.
Por ahora, la comunidad celebra que comiencen a materializarse obras. Pero el verdadero desafío para el oficialismo local será demostrar capacidad de gestión propia y dejar de depender exclusivamente de la buena voluntad política y los recursos externos.












