Montaña rusa en el patio, Roberto Curia, de 65 años, le cumplió el sueño a sus nietos, Catalina, de 6, y Santino, de 4, y les construyó una montaña rusa en el jardín de su casa. Curia es ingeniero y empresario metalúrgico, es dueño de una fábrica de caños y, a la luz de su obra, cuenta con una habilidad asombrosa para el diseño y construcción de entretenimientos mecánicos, aunque nunca se dedicó en forma profesional a la tarea. Esta vez lo hizo solo para darles un gusto a los más pequeños de su familia.
El juego tiene un recorrido de 140 metros y alcanza una altura de 7 metros, acaso no sea tan imponente como los de los parques de diversiones de Orlando, pero cuenta con una extensión y una pendiente que, cuando uno se sube a sus carritos, siente la misma excitación y le corre la misma adrenalina como si disfrutara de una atracción de Disney.

Consta de dos carritos, uno para dos personas y otro individual, que soportan hasta 150 kilos de peso. Por su características pueden albergar tanto a los más chicos, como a los adultos, y cuenta con las medidas de seguridad indispensables para que el paseo se disfrute con la garantía de que no se corre ningún riesgo, algo en lo que Curia puso especial atención.
Este miércoles, para celebrar el cierre de la temporada de verano de la Colonia de Vacaciones de la comuna de Chovet, localidad de 2.500 habitantes del departamento de General López, Curia abrió las puertas de su casa para que los chicos del pueblo puedan disfrutar de la curiosa atracción, bajo la supervisión de sus profesores y sus padres.

La jornada fue un éxito
Los chicos se divirtieron y también los dueños de casa, Curia y sus esposa Liliana, quienes contaron con la visita del presidente comunal, Sergio Busquet. El esfuerzo que demandó la construcción de la montaña rusa, un proyecto que se inició en 2018 y se inauguró para el Día del Amigo en 2019, valió la pena.
«Lo primero que hice fueron los carros para los pasajeros y las curvas, para ver cómo se portaban. Fuimos probando con bolsas de arena en lugar de los pasajeros para ver los pesajes y anduvieron bien. Lo más difícil fue doblar los caños que usamos para los rieles, lo hicimos en la fábrica y quedaron perfectos», contó Curia en Telenoche (El Tres).

El entretenimiento se convirtió en la gran atracción del pueblo
«En el barrio los chicos me conocen y saben que tenemos el juego en el patio. Nunca vienen solos ni entran sin permiso. Se juntan golpean y preguntan. Siempre que podemos los atendemos y los dejamos que disfruten, la hicimos para ellos, así que dejamos que se diviertan nomás», contó Curia.















