Comprar ropa de segunda mano, antes visto como una opción de último recurso, se ha transformado en una tendencia social aceptada y promovida. La creciente conciencia sobre el impacto ambiental del fast fashion y la búsqueda de alternativas más sostenibles están reconfigurando el panorama del consumo de moda.
- El auge de la ropa de segunda mano en el mercado global
- Impacto económico del sector de ropa usada
- Prácticas locales y el fenómeno de la reventa
- Cambio cultural en la percepción de la ropa usada
- El papel de las plataformas digitales en el crecimiento de la ropa usada
- El impacto ambiental de la moda y la alternativa de la ropa usada
El auge de la ropa de segunda mano en el mercado global
El mercado de ropa de segunda mano ha experimentado un crecimiento asombroso, con cifras que hablan por sí solas. Durante el año 2024, se registró un incremento del 19% en comparación con el año anterior, según datos de Forbes. Se proyecta que para el año 2025, este sector representará el 10% del negocio mundial de la moda. Este cambio no solo refleja una transformación en las decisiones de compra, sino que también indica un cambio cultural significativo en la valoración del consumo.
Más allá de la moda, el crecimiento de la ropa de segunda mano está ligado a factores económicos y medioambientales. El deseo de reducir el impacto negativo en el planeta, junto con la necesidad de ahorrar, ha llevado a los consumidores a redefinir qué significa realmente el estilo personal. Las prendas de segunda mano, lejos de ser sinónimo de escasez, representan una elección consciente, valorada por su singularidad y el impacto positivo que generan.
Impacto económico del sector de ropa usada
La industria de la ropa usada no solo está cambiando cómo compramos, sino que también tiene un impacto significativo en la economía. En la Unión Europea y el Reino Unido, esta industria aportó aproximadamente 7.500 millones de dólares al Producto Bruto Interno (PBI) y creó alrededor de 150,000 empleos, de los cuales el 79% fueron ocupados por mujeres. Este fenómeno ha demostrado ser una vía real de inclusión laboral, especialmente en países de Europa del Este como Bulgaria, Rumania y Polonia, donde el acceso al empleo formal es limitado.

Sin embargo, este sector enfrenta desafíos significativos. La falta de regulaciones claras puede obstaculizar su crecimiento. Es crucial establecer un marco legal que asegure una competencia justa frente a los gigantes del fast fashion, que dominan el mercado con sus precios bajos y su producción masiva.
Prácticas locales y el fenómeno de la reventa
En muchos países, la reventa de ropa usada importada se ha convertido en una práctica común. De hecho, se estima que casi el 90% de las prendas que llegan desde el exterior se reutilizan dentro del país. En Argentina, por ejemplo, la moda circular ha comenzado a ganar terreno. Las ferias barriales, los locales informales y las plataformas digitales están impulsando esta tendencia, ofreciendo espacios para el intercambio y la compra de prendas de segunda mano.
- Ferias barriales dedicadas a la ropa de segunda mano.
- Localización de tiendas informales que promueven la reventa.
- Plataformas digitales que facilitan la compra y venta de ropa usada.
- Puestos de ropa por kilo, convirtiendo la compra de prendas en una experiencia accesible.
En algunas ciudades argentinas, se han multiplicado los puestos de ropa por kilo, donde los precios pueden llegar a ser tan bajos como $35.000 por 45 kilos. Esto permite a los consumidores acceder a prendas de calidad a precios que se adaptan a su presupuesto, especialmente en tiempos de crisis económica.
Cambio cultural en la percepción de la ropa usada
La cultura del vintage y la reutilización ha dejado de ser un nicho limitado a sectores alternativos. Hoy en día, se encuentra cada vez más asociada con influencers y jóvenes que buscan artículos únicos sin los precios exorbitantes de las marcas de lujo. Este cambio de percepción ha desmantelado muchos estigmas en torno a la ropa de segunda mano, alejando la idea de que se trata de un residuo o desecho.
En Suecia, por ejemplo, ha surgido el término “köpskam”, que se refiere a la ‘vergüenza de comprar ropa nueva’. Este fenómeno refleja una creciente presión social hacia hábitos de consumo más responsables y sostenibles, lo que ha llevado a muchos a reconsiderar sus decisiones de compra.
El papel de las plataformas digitales en el crecimiento de la ropa usada
Las plataformas digitales han sido fundamentales en este nuevo panorama. Sitios como Vinted, Wallapop y Vestiaire Collective han facilitado el intercambio de prendas, permitiendo a personas de todos los niveles sociales participar en esta tendencia. Este crecimiento en el uso de plataformas digitales ha dado visibilidad a un mercado que, hasta hace poco, se movía de manera informal.
- Vinted: Plataforma de intercambio de ropa entre usuarios.
- Wallapop: Espacio para comprar y vender artículos de segunda mano.
- Vestiaire Collective: Mercado de lujo de segunda mano.
A medida que estas plataformas continúan expandiéndose, se espera que el mercado de ropa usada crezca aún más. Para el año 2028, se estima que alcanzará un valor de 322,000 millones de dólares, lo que representa un asombroso crecimiento del 168%. En particular, la moda de lujo usada experimentará un crecimiento anual del 11% hasta 2027, superando los 50,000 millones de euros.
El impacto ambiental de la moda y la alternativa de la ropa usada
El impacto ambiental de la industria de la moda es alarmante. Según datos de la ONU, la moda genera más contaminación que el transporte aéreo y marítimo combinados. Esta realidad resalta la importancia de tomar decisiones más sostenibles al vestir. Comprar ropa de segunda mano no solo es una opción económica; también permite reducir en un 82% la huella de carbono en comparación con la compra de prendas nuevas.
En la región del Mediterráneo occidental, por ejemplo, el uso de artículos reutilizados ha crecido un 88% en los últimos tres años, y el valor del mercado de ropa de segunda mano ha aumentado un 91%. En España, el 65% de las personas compra regularmente ropa reutilizada, y el 80% revisa su armario al menos una vez al año para vender lo que ya no usa, según Forbes España.
Este cambio en los hábitos de consumo no solo beneficia al medio ambiente, sino que también fomenta un estilo de vida más consciente y responsable. Las marcas de lujo están comenzando a adaptarse a esta nueva realidad, ofreciendo prendas vintage y artículos de colección a través de plataformas digitales, convirtiendo la ropa usada en un símbolo de elegancia sostenible.















