A nueve días del tiroteo que terminó con la vida de Ian Cabrera, la Escuela “Mariano Moreno” de San Cristóbal permanece completamente cerrada y bajo custodia policial.
El edificio sigue cercado con cintas de peligro y presenta signos visibles del ataque: vidrios rotos, accesos dañados y sectores intervenidos por peritos. La escena es impactante: bicicletas alineadas, una bandera inmóvil y luces encendidas, como si el tiempo se hubiera detenido en el momento exacto de la tragedia.
El establecimiento no solo continúa cerrado por decisión institucional, sino también porque forma parte central de la investigación judicial, donde trabajaron especialistas forenses y equipos de balística.
Regreso gradual con contención
Mientras tanto, el resto de las escuelas de la ciudad comienza a retomar la actividad. Este miércoles, los docentes volvieron a las aulas en jornadas de acompañamiento y contención, con el objetivo de preparar el regreso progresivo de los estudiantes en los próximos días.
Este retorno no es habitual: se prioriza el acompañamiento emocional de alumnos, familias y personal educativo, en una comunidad profundamente afectada por lo ocurrido.
Una ciudad marcada por el impacto
El ataque, perpetrado por un adolescente de 15 años y que dejó un fallecido y al menos ocho heridos, generó un antes y un después en San Cristóbal.
En una ciudad caracterizada por su tranquilidad, el hecho dejó una huella profunda y sin precedentes, no solo a nivel local sino también provincial.
El gran desafío: volver a la Mariano Moreno
Uno de los principales interrogantes es cómo y cuándo será el regreso a la Escuela Mariano Moreno. La reapertura no dependerá solo de las pericias judiciales, sino también de un proceso de reconstrucción emocional que demandará tiempo.
Especialistas y autoridades coinciden en que será necesario un fuerte trabajo comunitario y acompañamiento profesional, para que la comunidad educativa pueda volver a habitar un espacio atravesado por el dolor.
Porque, como repiten quienes viven el día a día en la ciudad, aquel lunes por la mañana marcó una herida difícil de cerrar.















