La situación económica en muchos países ha llevado a un análisis profundo sobre la relación entre salarios y empleo registrado. Ambos factores se encuentran en un estado crítico, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la economía y el bienestar de los trabajadores. En este contexto, es esencial comprender cómo estas variables impactan la vida cotidiana de los ciudadanos y las estrategias que tienen para afrontar la situación.
La caída del empleo registrado: un panorama desalentador
Recientes datos oficiales han revelado una alarmante disminución del empleo registrado. En agosto de 2025, se registraron 11.229 puestos menos, un fenómeno que se ha acentuado en todos los sectores, excepto en el monotributo.
La revisión a la baja de los datos de junio y julio también ha sido notable. Esta caída en el empleo no es un hecho aislado; se trata de una tendencia que refleja la fragilidad del mercado laboral en un contexto de alta inflación y ajustes económicos.
Un análisis más detallado muestra que la pérdida de puestos de trabajo afecta principalmente al sector privado, que ha experimentado una caída de 10.555 empleos en el último mes. Esta tendencia ha sido consistente, acumulando en total 33.000 puestos de trabajo perdidos en los últimos tres meses.
Salarios por debajo de la inflación: un desafío constante
En septiembre, los salarios de los trabajadores registrados aumentaron un 1,3%, sin embargo, este incremento fue insuficiente frente a la inflación del mes, que alcanzó el 2,1%. Esta tendencia revela una creciente desigualdad entre el crecimiento de los salarios y el aumento del costo de vida.
Según el INDEC, los salarios en el sector privado crecieron un 1,4%, mientras que en el sector público el aumento fue de apenas un 1,1%. La situación se vuelve más alarmante si se compara con el periodo anterior al actual gobierno, donde el salario privado registrado ha disminuido un 0,6% en términos reales y el sector público ha sufrido un ajuste más drástico del 13,9%.
Esta realidad se traduce en una pérdida acumulada de cerca del 25% en los salarios del sector público nacional desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Esta caída en los ingresos ha llevado a muchas familias a recurrir a estrategias alternativas para mantener sus niveles de consumo.
Estrategias de consumo: préstamos y ahorros como salvavidas
El impacto de la disminución de salarios y empleo sobre las condiciones de vida es palpable. A medida que los hogares enfrentan dificultades económicas, el uso de ahorros y la contratación de préstamos han aumentado significativamente. Según datos de INDEC, el uso de ahorros por parte de las familias creció del 19,9% en 2003 a un 37,4% en 2025.
- El 19,9% de los hogares utilizaba sus ahorros en 2003.
- En 2025, este porcentaje se incrementó al 37,4%.
- Uno de cada cuatro hogares se endeudó en el primer semestre de 2025.
- Dentro del estrato de ingresos bajos, la deuda alcanzó a uno de cada tres hogares.
Esta dependencia de préstamos se convierte en un modus operandi para muchas familias que, ante la falta de aumentos en sus ingresos, se ven forzadas a buscar alternativas para subsistir.
Las dinámicas del mercado laboral: más allá de las cifras
La caída del empleo registrado no es solo un problema numérico, sino que refleja cambios estructurales en el mercado laboral. La reducción del empleo asalariado privado ha sido significativa, con la industria y la construcción siendo los sectores más afectados. En agosto, la industria perdió 3.141 lugares de trabajo y la construcción 1.756.
Los datos indican que los mayores retrocesos en la industria manufacturera ocurrieron en áreas como:
- Metal mecánica: -1.334 puestos
- Textil: -1.252 puestos
- Química: -1.214 puestos
A pesar de la caída generalizada, el sector de monotributistas ha mostrado un crecimiento, con un aumento de 5.539 puestos, lo que contrasta con la reducción de 2.827 puestos en el sector de trabajadores autónomos.
Perspectivas futuras: incertidumbre y desafíos
La incertidumbre económica no parece tener un final a la vista. Analistas prevén que los próximos meses continuarán mostrando cifras negativas. La falta de repunte en la actividad económica, sumada a un entorno de inestabilidad macroeconómica, complicará aún más la creación de empleo.
Se espera que sectores con alta capacidad de generación de empleo, como la industria y la construcción, sigan enfrentando dificultades, lo que podría propiciar una mayor concentración de empleos en sectores de baja capacidad laboral.
El futuro se presenta incierto, y la combinación de salarios estancados y empleo en declive plantea serios retos para el bienestar de los hogares argentinos. Las estrategias de consumo y la adaptación a esta nueva realidad económica se están convirtiendo en la norma, mientras la economía lucha por encontrar un camino hacia la estabilidad.















