La situación en las cárceles ecuatorianas ha alcanzado niveles alarmantes, con episodios de violencia que han dejado una huella profunda en la sociedad. Este artículo explora el reciente motín en la cárcel de Machala, que ha sido catalogado como uno de los más mortales en el país, y examina las raíces de la crisis penitenciaria en Ecuador.
- Un motín de madrugada con explosiones y gritos
- 31 muertos y 43 heridos: la cifra más alta de 2025
- Un nuevo capítulo de la crisis carcelaria en Ecuador
- Las causas detrás de la revuelta en la cárcel de Machala
- Machala: una cárcel marcada por la violencia
- La reacción del gobierno de Daniel Noboa
- La crisis penitenciaria en números
Un motín de madrugada con explosiones y gritos
La madrugada del domingo se tiñó de sangre en el Centro de Privación de Libertad El Oro N°1, ubicado en Machala. El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad (SNAI) confirmó que el motín comenzó alrededor de las 2:45 a.m., cuando grupos rivales de internos se alzaron en armas, desatando una serie de explosiones y gritos que resonaron en la zona durante más de una hora.
Los vecinos de la cárcel, aterrados, reportaron ruidos ensordecedores que incluían detonaciones y gritos de desesperación, mientras la policía intentaba controlar la situación y hacer ingresar a las autoridades. Este tipo de incidentes se han vuelto recurrentes en el sistema carcelario ecuatoriano, que lucha por mantener el orden.
31 muertos y 43 heridos: la cifra más alta de 2025
La tragedia dejó un saldo de 31 reclusos muertos y 43 heridos, incluida la grave lesión de un agente de la Policía Nacional. De acuerdo con el SNAI, 27 de las muertes fueron atribuibles a asfixia inmediata, lo que indica la caótica naturaleza de la revuelta y la falta de medidas de seguridad adecuadas dentro del penal.

Las cifras iniciales de muertes variaron a medida que los equipos forenses lograron ingresar a las diferentes áreas del penal, revelando la magnitud de la tragedia. La fiscalía de El Oro ahora trabaja para identificar a las víctimas, muchas de las cuales presentan signos de calcinación y asfixia mecánica.
Un nuevo capítulo de la crisis carcelaria en Ecuador
Ecuador ha sido testigo de un aumento en la violencia penitenciaria desde 2021, con más de 500 reclusos asesinados en motines en diversas prisiones. Las cárceles, diseñadas para un máximo de 30,000 internos, albergan actualmente más de 40,000, lo que contribuye a la sobrepoblación y a una serie de problemas estructurales y de seguridad.

El gobierno del presidente Daniel Noboa ha declarado que el país enfrenta un “conflicto armado interno” con organizaciones criminales, lo que ha llevado a la intervención militar en los penales. Sin embargo, estas medidas no han logrado detener la violencia, ya que armas, drogas y teléfonos móviles siguen ingresando a las prisiones.
Las principales bandas como Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones continúan luchando por el control del narcotráfico y la extorsión, lo que agrava la situación en las cárceles y la sociedad ecuatoriana en general.
Las causas detrás de la revuelta en la cárcel de Machala
El motín en Machala se desencadenó en parte por el traslado de prisioneros considerados de alta peligrosidad a una nueva cárcel de máxima seguridad. Esta acción fue parte de un plan gubernamental para reorganizar y separar a las bandas rivales, pero las fuentes penitenciarias han señalado que los traslados fueron mal planificados, generando resistencia entre los internos.
El temor de los prisioneros a ser enviados a cárceles dominadas por otras bandas es un factor común que ha llevado a motines previos. Un experto en seguridad explicó que “los presos temen por sus vidas y su seguridad, lo que a menudo actúa como un detonante para la violencia”.
Machala: una cárcel marcada por la violencia
La cárcel de Machala no es ajena a la violencia. En septiembre de 2025, un motín previo ya había dejado 31 muertos en un enfrentamiento similar entre bandas. A pesar de las promesas de mejorar la infraestructura y el control en el penal, las medidas no se implementaron efectivamente, lo que alimentó un ciclo de violencia.
La prisión, inaugurada en 2014, fue construida para albergar a 1,200 internos, pero actualmente tiene más del doble de su capacidad máxima. Esto ha llevado a un deterioro estructural significativo, además de una falta de personal y de seguridad adecuada.
El exministro de Justicia, Mauro Toscanini, lamentó que “el Estado perdió el control de las cárceles hace tiempo”, y cada motín es una prueba de que las bandas criminales gobiernan desde adentro, dejando a las autoridades en una posición cada vez más precaria.
La reacción del gobierno de Daniel Noboa
Ante esta crisis, el presidente Daniel Noboa convocó a una reunión urgente del gabinete de seguridad y ordenó el despliegue de fuerzas militares en los alrededores de Machala. “Lo ocurrido no quedará impune. No permitiremos que el crimen organizado siga desafiando al Estado”, declaró Noboa, reafirmando su compromiso para restaurar el orden en el país.
Sin embargo, su gobierno ha sido objeto de críticas por la persistencia de la violencia carcelaria. En respuesta a esta situación, se ha comenzado a construir una megacárcel de máxima seguridad en la costa del Pacífico, inspirada en el modelo de El Salvador. Sin embargo, su apertura no se prevé hasta 2026.
La crisis penitenciaria en números
- 31 muertos en el motín de Machala, todos reclusos.
- Más de 500 internos asesinados en motines desde 2021.
- 40% de sobrepoblación en el sistema carcelario ecuatoriano.
- Más de 50 cárceles bajo intervención militar desde enero de 2024.
- 3 principales bandas criminales disputan el control penitenciario: Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones.













