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Vecinos de Barrio Bustamante derriban casa de Los Cebollitas en un acto de “justicia por mano propia”

La demolición del inmueble habitado por los acusados de golpear brutalmente a un adulto mayor expone la desesperación ciudadana en San Cristóbal ante la falta de respuestas a la inseguridad.

SCaldia
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En una acción que marca el fin de la paciencia en Barrio Bustamante, vecinos decidieron demoler la casa de “Los Cebollitas”, los jóvenes implicados en una violenta golpiza y robo a un anciano. Este episodio es solo el último en una serie de hechos violentos que, según los residentes, no encuentran respuesta en las autoridades locales. La demolición es vista como un acto de justicia por mano propia.

La imagen de una casa derrumbada es, en este caso, el reflejo de una comunidad al borde del hartazgo. Mientras los robos, el narcomenudeo y la violencia invaden sus calles, los vecinos sienten que el miedo se ha convertido en parte de su día a día. Para ellos, esta demolición no es solo un acto de ira, sino una señal de alerta.

Este avance de la justicia por mano propia, sin ningún respaldo legal, es una tendencia peligrosa que debe llamar la atención de los responsables de velar por la seguridad pública. Si hoy la demolición de una casa simboliza la frustración, la pregunta es hasta dónde podrían llegar estos actos en el futuro. ¿Podría un linchamiento o una tragedia mayor ser el próximo paso si las autoridades no intervienen?

El contexto de San Cristóbal es sombrío y urgente. Los vecinos no claman por milagros, pero sí exigen soluciones concretas que les devuelvan la paz. La demolición de una vivienda debería ser la última señal de alerta para quienes tienen en sus manos la responsabilidad de actuar. De lo contrario, lo que hoy es una casa destruida podría ser apenas el preludio de un escenario mucho peor.

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