Asesinada de 12 puñaladas por sus vecinos, Soledad Burgos tenía 36 años, cuando el 2 de agosto del año pasado, salió con su carrito para hacer las compras y fue atacada a machetazos de 12 puñaladas, por su vecino y los dos hijos. Murió desangrada en medio de la vereda, dejando a cuatro niños huérfanos. Su hermana menor, Mabel, implora Justicia y rechaza todo tipo de privilegios que puedan obtener los acusados del femicidio, de manera que junto a su abogado apeló la medida que le otorga prisión domiciliaria al mayor de los tres sospechosos.
Asesinada de 12 puñaladas por sus vecinos
«Queremos que él pague, que paguen todos los que le hicieron esto a mi hermana, que estén donde tienen que estar, presos, que actué la Justicia y que los tres paguen por lo que hicieron. Se robaron una hija de mi mamá. Son unos asesinos», sentenció Mabel, en diálogo con cronica.com.ar.
En ese contexto, la hermana de la víctima también arremetió contra la Justicia y sostuvo: «Hicieron las cosas rápido y mal».
El 2 de agosto del año pasado, Soledad salió de su vivienda situada en El Calafate, para ir a hacer las compras, cuando al regresar, fue abordada por quienes minutos después se convirtieron en sus asesinos: su vecino Luis Zúñiga, y sus dos hijos.
Según contó Mabel, los atacantes de Soledad tenían un conflicto de vieja data con otro de sus hermanos.

«Lo estaban esperando a mi hermano, pero cuando los vieron armados, ellos salieron corriendo, pero Sole no hizo tiempo, y ahí fue cuando recibió el ataque fatal en el que le dieron 12 puñaladas, y la dejaron tirada», relató la hermana de la víctima. Además de las patadas y piñas que le dieron cuando la mujer ya estaba desvanecida en el piso sin siquiera poder defenderse. «Le hicieron de todo a mi hermana», sostuvo Mabel.
Se cree que dado el salvajismo que caracterizó el ataque al que fue sometida Soledad, «ni siquiera le dieron tiempo a agonizar«, manifestó la entrevistada. «Yo no me quiero morir, fueron las últimas palabras que mencionó Sole», contó Mabel cuando sus hermanos la fueron a asistir tras el ataque.
«Nadie pudo hacer nada, ya era tarde», remarcó respecto al final de su hermana que dejó a cuatro criaturas huérfanas, las cuales están con tratamiento psicológico.


